viernes, 24 de mayo de 2013

EL ÁRBOL DE LAS GALLETAS


Visto lo visto, se impone una relectura de la Biblia. Resulta que  el árbol del Paraíso, aquél que según el Génesis daba frutos prohibidos como el que Eva dio a probar a Adán, no era un manzano. Nosotras nos lo imaginamos más parecido al árbol de las galletas que ahora preside nuestra cocina, cargado de flores adornadas con mermelada de colores . Por sus frutos una estaría dispuesta a recibir la reprimenda del ángel, a perderse la tranquilidad del Paraíso, y a trabajar de sol a sol para ganarse el pan de cada día. Bien, esto último  con permiso del FMI, de la UE, de los mercados financieros, de los bancos buenos, de los bancos malos, de los gobiernos pésimos...

RECETA
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INGREDIENTES

  • 200 g de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 125 g de azúcar glas.
  • 1 huevo.
  • Una pizca de sal.
  • 2 cucharaditas de azúcar vainillado.
  • 400 g de harina.
  • Mermelada al gusto.
  • 2 hojas de gelatina (para cada variedad de mermelada).

PREPARACIÓN TRADICIONAL
  1. Batir la mantequilla y el huevo hasta que esté bien mezclado.
  2. Añadir la sal, el azúcar y la harina tamizada y amasar.
  3. Formar una bola, envolver en papel film y dejar reposar en la nevera al menos 2 horas.
  4. Estirarlas dejándolas un grosor de  2 mm aproximadamente y recortar las galletas. Por cada galleta deben recortarse dos formas, una entera y una perforada.
  5. Meter en el horno precalentado a 180º hasta que estén doradas.
  6. Remojar 2 hojas de gelatina en agua templada. Calentar la mermelada y, cuando empiece a hervir, retirar del fuego y añadir las hojas de gelatina escurridas, remover bien hasta que se disuelvan. Reservar hasta que la mermelada empiece a espesar
  7. Si se quieren rellenar con distintas clases de mermelada, repetir la operación.
  8. Echar una cucharadita de la mermelada así preparada sobre la galleta no perforada y, a continuación, colocar la capa perforada encima. Dejar enfriar.

PREPARACIÓN CON THERMOMIX
  1. Batir la mantequilla y el huevo durante 2 minutos en velocidad 3.
  2. Añadir la sal, el azúcar y la harina tamizada y mezclar durante 10 segundos en velocidad 6.
  3. Amasar 3 minutos, vaso cerrado y espiga.
  4. Formar una bola, envolver en film transparente y dejar reposar en la nevera al menos 2 horas.
  5. Estirarlas dejándolas un groso de 2 mm aproximadamente y recortar las galletas. Por cada galleta deben recortarse dos formas, una entera y una perforada.
  6. Meterlas en el horno precalentado a 180º hasta que estén doradas.
  7. Remojar 2 hojas de gelatina en agua templada. Calentar la mermelada y, cuando empiece a hervir, retirar del fuego y añadir las hojas de gelatina escurridas, remover bien hasta que se disuelvan. Reservar hasta que la mermelada empiece a espesar.
  8. Si se quieren rellenar con distintas clases de mermelada, repetir la operación.
  9. Echar una cucharadita de la mermelada así preparada sobre la galleta no perforada y, a continuación, colocar la capa perforada encima. Dejar enfriar.







lunes, 20 de mayo de 2013

CARPACCIO DE TOMATE CON VAINILLA


Eran dos mundos lejanos y desconocidos. Les separaba un mar inmenso como a estos dos globos terráqueos de la fotografía. Cuando los primeros navegantes españoles se hicieron a la mar tras los pasos de Colón poco se imaginaban que contribuirían a revolucionar la gastronomía de la Vieja Europa. De entre los muchos productos que se trajeron en las bodegas de sus naves había dos que hoy nos han permitido hacer este plato: el tomate y la vainilla.
El tomate no tuvo una aceptación inmediata. Los navegantes españoles lo trasladaron en 1540 de México a Sevilla, por aquel entonces puerto de entrada de todo lo que procedía de América. En las huertas y jardines sevillanos el tomate fue considerado una planta ornamental. La gente le tenía miedo a la tomatera y a sus frutos, pues estaba emparentada con la belladona, una planta que puede afectar el sistema nervioso. El tomate vivió tiempos duros al principio. Hasta el siglo XVII no se usó como alimento y no se impuso definitivamente en los recetarios de cocina hasta el siglo XVIII.
La vainilla, que también vino de México, tuvo más suerte. La vainilla es una planta de la familia de las orquídeas, lo cual ya de por sí es un atractivo. Su forma de vaina pequeña hizo que los conquistadores españoles la llamasen vainilla. Lógico. Total eran conquistadores, no gramáticos, y se tiraron por lo facilón. Los aztecas hacía años que conocían y utilizaban la vainilla para mezclarla con otro producto genuinamente americano: el chocolate. Dicen las crónicas que Hernán Cortés probó el chocolate deshecho y aromatizado con vainilla en la corte del mismísimo Moctezuma. Aquí, en la Península, pronto se puso de moda eso de tomarse un chocolatito por la mañana o a media tarde, pero ésta ya es otra historia.

La combinación de ambos ingredientes nos atrajo desde que la vimos en "Dulces Bocados", el blog de Carme, y la queremos compartir en el nuestro con su permiso.

RECETA
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INGREDIENTES (para 4 personas)

  • 3 tomates grandes.
  • 200 ml. de aceite de oliva extra.
  • 1 vaina de vainilla.
  • 20 hojas de menta.
  • Sal Maldon.

PREPARACIÓN
  1. Abrir la vainilla en forma transversal y rascar con la punta de un cuchillo toda su semilla interior.
  2. Poner el aceite en un bol e introducir la semilla y la vaina de  vainilla y dejar macerar media hora.
  3. Lavar y secar los tomates y cortar con una mandolina o con cuchillo en láminas muy finas.
  4. Colocar el tomate sobre una fuente alargada.
  5. Retirar del aceite la vaina de vainilla y echar el resto sobre el carpaccio de tomate.
  6. Lavar, secar y cortar las hojas de menta en juliana y echarlas sobre el tomate.
  7. Poner la sal maldon y servir.